Piscina al aire libre
Rodeada de jardines y árboles, con el valle y los cerros de Tarija de fondo. A su alrededor hay reposeras y juegos infantiles.
La experiencia
No se trata solo de dónde dormir: es llegar a Tarija, instalarte en tu cabaña, pasar la tarde en la piscina, compartir en el quincho y salir a descubrir la región sabiendo que tienes un lugar tranquilo al que volver.

Un día en El Cadillar

A 7 km del centro de Tarija el paisaje cambia: árboles, jardines, cielo abierto y los cerros de fondo.

Cada cabaña es independiente y tiene su carácter: una galería con reposeras, un hogar a leña, una parrilla propia o un balcón.

Sol, agua y jardines: la piscina al aire libre, con el valle y los cerros de Tarija en el horizonte.

La terraza del mural, el patio bajo la pérgola o un sendero entre cactus: lugares para leer, conversar o mirar el cielo.

Mesa larga, parrilla y techo de caña: el lugar para los asados, las comidas en grupo y las sobremesas.

Tomatitas y Coimata están a 2 y 3 km; San Lorenzo, a 11; el Valle de la Concepción y sus bodegas, a 33.

De regreso, la luz cálida de tu cabaña y la tranquilidad del campo para cerrar el día.
Los espacios
Rodeada de jardines y árboles, con el valle y los cerros de Tarija de fondo. A su alrededor hay reposeras y juegos infantiles.
Techo de caña, parrilla, cocina y mesas para compartir: un espacio pensado para reunirse alrededor de la comida.
Baldosas al sol, cactus y un mural en la terraza; mesas de hierro a la sombra de la pérgola en el patio.
Árboles, lavandas, cactus y muros de piedra entre las cabañas, para recorrer sin apuro.
Cerámicas, una antigua cocina de hierro, una rueda de carreta y cuadros bordados: cada rincón guarda algo para descubrir.

El Cadillar cuenta con un salón de uso exclusivo para reuniones empresariales, con hospedaje para tu equipo en las cabañas del mismo predio, aperitivos y comidas.
Reservas
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